sábado, 4 de enero de 2014

Auto de Fe.

''Aprovechando la confusión de aquella noche me cité en secreto con Inés, que estaba muy excitada con el acontecimiento.
- Nos lo pasaremos muy bien. Engalanan la ciudad como en el día de la procesión del Corpus y todo el mundo luce sus mejores trajes. Os divertirá el espectáculo.
- ¿Divertirme ver quemar en público a personas por sus ideas?
- ¡Sus ideas son contrarias a nuestra fe católica!
- Y lo que hacemos nosotros, ¿no es también contrario a la fe y a las costumbres según predica la Iglesia? Nunca he creído en una Iglesia que quema a sus disidentes mientras se sienta a la mesa de los poderosos y no practica lo que enseña. A eso lo llamo yo hipocresía. No creo que muchos obispos e inquisidores sean mejores que negreros y piratas que conozco y malviven como pueden.
- ¡Ay, ay,os vais a condenar! - dijo Inés asustada.
- ¿Acaso no estamos ya los dos condenados, fierecilla mía?''

(El esclavo blanco; Pedro Miguel Lamet)